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Lety la tranquilita

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Mi flaca Lety, hace unos días después de haber recibido una foto en la que estás tu, supe que era el momento de traer al presente todos los recuerdos que compartimos y aunque algunos deberán ser conservados solo entre nosotras por respeto a la historia y las personas implicadas, hay tantas cosas bonitas que vivimos en aquellos buenos tiempos en que la vida me dio el regalo de nuestra amistad. Empezamos nuestra amistad cuando llegó a ocupar el puesto que yo dejaba, quedaba en mi reemplazo cuando llegó mi oportunidad de empezar a ascender a otras responsabilidades dentro de Diners Club.  Lety es y siempre fue una mujer guapa, de esas chicas que dentro de la sencillez llaman la atención por su belleza, natural y recuerdo cuando entraba a la entrevista como los compañeros se la quedaban mirando durante todo el trayecto hacia la oficina del jefe. Siempre con una sonrisa en la cara, que acompañaba su simpatía y agradable forma de ser. Tuvimos tiempo de conocernos durante el tiempo que le...

Héctor Alberto

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Tras haber abandonado la Universidad después de haber hecho el propedéutico y el primer año, por razones que no recuerdo, pasado ese año sabático al que no le saqué mucha productividad la verdad, entré en razón y decidí retomarlo y continuar mis estudios para conseguir ese título que me ayudaría a aspirar por un mejor futuro. Deseosa como estaba por volver, me fui para la FACSO nada más terminar mi jornada de trabajo. Estuve paseando un rato por los alrededores y saludando a mis antiguos compañeros que ya iban un año adelante. Luego pensé que era mejor ir a buscar cual era mi aula para llegar primera y ver las caras que iban llegando a ver si tenía suerte y conocía a alguien a quien apegarme. Cuando encontré el aula en la que me tocaba estar, mi sorpresa fue encontrar que ya había alguien antes que yo, uno que había sido o más aplicado o más perruño o que pensó igual que yo en analizar el terreno. Estaba sentado con su camisa blanca arremangada y pantalón negro, estaba escribiendo algo...

La Pame y sus pecuecos

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Mi propósito para el año nuevo del que ya ha pasado un mes, era escribir un post a diario ¡Ilusa de mi! Aún en la circunstancias en las que me encuentro, nunca pensé que estar "desocupada" implicaría tener tantas ocupaciones y que hay una hermosa vida por vivir fuera de los edificios corporativos que se puede disfrutar a plenitud y en completa felicidad. La parte buena es que la mente no para de pensar, pensar, pensar hasta abstraer recuerdos y momentos del pasado, los cuales me van a ayudar más que escribir mucho, hacerlo cada vez mejor. Y dado que la idea de este blog es hacerlo sobre gente muy especial, hoy ha sido el turno de mi gordis Pamela. Se que hoy, con el paso de los años, ha logrado cambiar algunas costumbres, rutinas y hábitos (algunos), pero en nuestro tiempo compartido uno de los recuerdos interesantes, es que la comida que le gustaba preparar y disfrutar en familia y entre amigos, eran "k-chitos con cola". Ay mi Pame, siempre sonriente y despistada a...

Mi Wenduza

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Llegado a éste punto y tras varios escritos, no he encontrado aún un método para saber quién va a ser la siguiente víctima de mi arma cargada de recuerdos, así que decidí que escribiría sobre la siguiente persona que apareciera en mi feed de las redes sociales que sigo y empezando a hacer scroll-down en Facebook, nadie me inspiraba para referirme a él o ella. De pronto se me encendió el foco y pensé en lo bien que me hizo sentir mi primita Wendy esta semana cuando me mencionó en una foto de recuerdo de la misma red social y he decidido que escribiré por la inspiración que me genere a través de los sentimientos las personas que son parte de mi historia y mi prima Wendy (a) Wenduza es parte vital de ella, desde los inicios de nuestras vidas. Porqué le digo Wenduza, la verdad no lo se. Por alguna razón en familia empezaron a llamarle así y con esa transformación de su nombre se ha quedado.  En nuestra infancia nos tocó vivir casi juntas. La casa en la que vivía en la calle Portete, te...

Valiente, protectora y noble... Así es mi tía Shirley

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Podría escribir un libro completo sobre ella, todo lo que pueda decir aquí se va a quedar corto para el homenaje que merece. La palabra noble, se queda corta, los otros dos adjetivos necesitan aún ser escritos con letras mayúsculas, marcadas en negritas y subrayadas. No puedo recordar cómo la conocí, pues en este caso fue al revés, fue ella la que me conoció el día en que nací. No tenía uso de razón para recordar ese momento, pero sabiendo de su forma de ser, estoy segura que me cogió en sus brazos con delicadeza y me vio hablándome con palabras dulces y haciendo voz mimosa mientras me hablaba.  De las cosas que puedo recordar de mi infancia con mi tía, de las más especiales son esas imágenes borrosas de verme sentada en la clase de la Universidad, cuando alguna vez me llevó y me sentó en una banca con una hoja y un bolígrafo para entretenerme mientras ella recibía su clase. También tengo algún recuerdo de haber viajado con mi tía y otras primas suyas en autobús, se iban a pas...

Mi "pata" Wendy

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La suca, como le dicen en su Quito de origen. Lo de "pata" puede sonar a la palabra coloquial que utilizamos en Guayaquil para esa persona que es tu "super-amiga", la que te acompaña a todas las canalladas que quieres hacer, pero en este caso es como le decían en su casa por los labios a lo piquito de pato que tiene, así que yo me tomé la confianza de decirle así también. A Wendy la conocí en mi primer intento en la Universidad. Empezamos de 0 en el propedéutico, que es el nombre que se le daba al pre-universitario haciéndolo más largo y así "ahorrar" un año de clases. No recuerdo bien cómo empezamos a hablar, pero lo más probable es que nos hayamos sentado cerca en el aula. Estaba también Elizabeth e hicimos grupo y además Wendy ya traía gancho porque era un poco de "la familia de la U". Era amiga de Byron y empezamos a andar juntos primero en temas de clases, trabajos, tareas y tal y fuimos forjando nuestra amistad. La sorpresa me llegó unos dí...

Miky Loza el... ¿Tímido?

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12h30 hora de comer. Busco mis tickets y pregunto a mis compañeras si alguna va a almorzar, ninguna puede porque están terminando cosas que no pueden esperar, pero yo estaba (como era habitual en ese entonces) muriéndome de hambre, así que subo a ver qué había preparado ese día doña Patty. Son ya muchos años, así que hay detalles que se me escapan, pero seguro que era algo rico porque si subí corriendo a comer, era porque el olor llegaba hasta la oficina e inquietó mi glándula pituitaria😬. Paso por el mostrador, entrego mi ticket, pido mi comida y busco sitio para sentarme. Habían pocas personas porque era temprano, varias mesas libres pero vi una mesa en la que estaba un chico solo, le pregunto:  - ¿Te puedo acompañar? Recuerdo claramente que me vio por encima de los lentes 😒 sin levantar del todo la cara y no estoy segura si solo asintió o me contestó que si, pero me senté. Lo cierto es que era una cara nueva y en este punto no llego a recordar si el motivo por el cual me ...