Lety la tranquilita
Mi flaca Lety, hace unos días después de haber recibido una foto en la que estás tu, supe que era el momento de traer al presente todos los recuerdos que compartimos y aunque algunos deberán ser conservados solo entre nosotras por respeto a la historia y las personas implicadas, hay tantas cosas bonitas que vivimos en aquellos buenos tiempos en que la vida me dio el regalo de nuestra amistad.
Empezamos nuestra amistad cuando llegó a ocupar el puesto que yo dejaba, quedaba en mi reemplazo cuando llegó mi oportunidad de empezar a ascender a otras responsabilidades dentro de Diners Club.
Lety es y siempre fue una mujer guapa, de esas chicas que dentro de la sencillez llaman la atención por su belleza, natural y recuerdo cuando entraba a la entrevista como los compañeros se la quedaban mirando durante todo el trayecto hacia la oficina del jefe.
Siempre con una sonrisa en la cara, que acompañaba su simpatía y agradable forma de ser. Tuvimos tiempo de conocernos durante el tiempo que le di la capacitación para atender la centralita y dejamos como costumbre subir a almorzar juntas. Durante ese tiempo seguimos conociéndonos e intimando y fue como nuestra amistad creció y se fortaleció.Luego como no podría ser de otra manera, vinieron los momentos en que los latinos aprendemos a conocernos mejor, que es compartiendo momentos de fiesta y diversión. Los primeros fueron dentro de las interminables celebraciones que se hacían en la empresa, tanto dentro como las que se organizaban entre compañeros. Luego, dado que estaba casada, nos reuníamos en su casa para pasar buenos momentos bebiendo, bailando y conversando.
Pasaron los años y nos hicimos inseparables. Varias veces dormí en su casa tras las parrandas por la imposibilidad de volver a la mía por mis propios pies. Tuve muchas veces tirarla de las orejas por cosas que tuvo que soportar dentro de su matrimonio, pero ante cualquier circunstancia era mi amiga y yo tenía que darle mi ánimo y apoyo. Hasta que finalmente tomó la decisión que creyó correcta y seguir luchando sola por sus hijos, aunque tuvo la bendición de tener unos bueno padres que la apoyaron.
Recuerdo tanto la entrada a su casa, pues fueron incontables las veces que iba en mi carrito rojo viejo a buscarla, ya sea para irnos de fiesta o simplemente a reunirnos con nuestros amigos para pasar buenos momentos. Y dentro de esa vida movidita de andar de aquí para allá, la llevé a conocer a los amigos del barrio de Sauces 2. Uno de ellos ya fue mencionado en otro post de este blog, y fue quien más amistad creó con Lety y quien en muchas ocasiones me reemplazaba en ir a recogerla para irnos de juerga.
Uno de los "problemas" que tenía Lety es que no sabía decir que no y en varias ocasiones se dio que se encontraba con la situación de tener que ir a dos fiestas diferentes, pero dado que no le gustaba quedar mal con su palabra, iba a una y se escapaba para ir a otra. La iban a recoger y casi siempre eran "sus primos", que fue el motivo por el cual recibió el apodo de "la tranquilita", pues siempre estaba rodeada de "su familia".En esta ocasión fue Lety quien salió antes de Diners para ir a trabajar en otro sitio, pero aún así nuestra amistad se mantuvo y seguimos quedando para salir muchas veces. Casi siempre tenía que ir a recogerla a su casa, pero nunca fue un problema ni una molestia hacerlo, iba con gusto porque me encantaba pasar tiempo con ella y que me cuente sus historias que siempre me sacaban risas por esa mezcla de malicia e inocencia con que las relataba.
Hoy y a pesar de la distancia, seguimos en contacto, quizás no tanto como deberíamos, pero aquí es cuando aplica bien aquello de que no importa la cantidad, cuando haya buena calidad. Me va contando sus cosas, le voy contando las mías, nos reímos recordando momentos del pasado, situaciones, personas que nos hicieron crear momentos y recuerdos imborrables.
No se cuando pueda volver a mi país, menos aún puedo hacer planes ante esta terrible situación de pandemia que seguimos viviendo, pero si hay algo que tengo claro es que cuando regrese, tengo que hacer un recorrido hacia la Alborada, entrar por la bocacalle haciendo una U para parar en la casa blanca de la esquina en la que recogeré a mi amiga Lety para irnos por ahí a tomar un café con humitas o "ya que chucha" a comprar una jaba para emborracharnos en su casa. ¡Te quiero amiga!



Comentarios
Publicar un comentario