Miky Loza el... ¿Tímido?

12h30 hora de comer. Busco mis tickets y pregunto a mis compañeras si alguna va a almorzar, ninguna puede porque están terminando cosas que no pueden esperar, pero yo estaba (como era habitual en ese entonces) muriéndome de hambre, así que subo a ver qué había preparado ese día doña Patty.

Son ya muchos años, así que hay detalles que se me escapan, pero seguro que era algo rico porque si subí corriendo a comer, era porque el olor llegaba hasta la oficina e inquietó mi glándula pituitaria😬. Paso por el mostrador, entrego mi ticket, pido mi comida y busco sitio para sentarme. Habían pocas personas porque era temprano, varias mesas libres pero vi una mesa en la que estaba un chico solo, le pregunto: 

- ¿Te puedo acompañar?

Recuerdo claramente que me vio por encima de los lentes 😒 sin levantar del todo la cara y no estoy segura si solo asintió o me contestó que si, pero me senté. Lo cierto es que era una cara nueva y en este punto no llego a recordar si el motivo por el cual me acerqué a su mesa fue el verlo solo cuando en otras mesas los demás estaban en grupos o simplemente la curiosidad de saber quien era.

Empecé a comer a la vez que hacerle conversación y poco a poco el muchacho fue perdiendo la timidez inicial y hasta creo que nos reímos por alguna tontería que se seguro le solté. Y esta fue la manera en la que conocí a Miguel Loza Suarez. Prefiero mantener en reserva su segundo nombre porque se por fuentes fidedignas que no le gusta mencionarlo 😁.

Pasaron los días y dado que no estábamos en el mismo departamento, nos veíamos de vez en cuando, y nos saludábamos y ya no me volvió a ver por encima de los lentes, ya habíamos cruzado la línea en que éramos buenos compañeros de trabajo.

Además de las buenas personas que trabajaban en Diners, el buen ambiente, las aceptables condiciones salariales, había algo que estoy segura que hacía que la gente fuera tan fiel a la empresa: las fiestas y las reuniones. Así como habían jefes que no valían para serlo, la empresa con su "salario emocional" nos tenía a todos comprados y como buenos latinos de sangre caliente, una fiesta con comida y bebida era un gran aliciente.

Ya en la primera fiesta la pasamos bien, y pienso que fue algo así como el punto de partida para afianzar la confianza que nos teníamos. He de decir que Miguel siempre fue un verdadero caballero, buen compañero, respetuoso, voluntarioso y por demás trabajador. Y por quitarle un poco toda esta lija que le acabo de echar, también debo decir que era un tremendo alcahuete y si lee esto, el sabrá muy bien que lo digo con conocimiento de causa😅.

Era un aventurero también, le encantaba organizar salidas y viajes y me apunté con él y su grupo a uno de los primeros. Nos fuimos con su jefe Byron a un paseo de fin de semana a Baños, donde la pasamos de maravilla. Fue un viaje totalmente agotador porque desde el momento que nos levantábamos salíamos a buscar aventura y solo volvíamos al hotel a cambiarnos y las dos noches a dormir unas pocas horas antes de empezar de nuevo a buscar diversión.

Un chico muy "echao pa'lante", no tardó en demostrar su valía profesional y fue cambiando de funciones. Cuando salí de la empresa, ya no seguimos en la misma onda, sin embargo quedábamos una que otra vez para irnos a algún bar y tomarnos unos traguitos. Eso si, como bebía, le encantaba empinar el codo y en alguna ocasión me tocó verlo caer rendido bajo los efectos del alcohol y la algarabía de la fiesta.

Unos años después entró "la loca" a trabajar y se llevaban un rollo más raro, siempre picándose, siempre lanzándose pullas, siempre molestándose, pensaba yo que se tenían algo así como un amor pastuso, pero no, Miguel solo se metía con ella para hacerla cabrear por su forma de ser bromista. Y también durante este periodo fui testigo de lo alcahuete que podía llegar a ser (jijiji).

Cuando llegó mi momento de emigrar y empezaba a despedirme de la gente que tenía que hacerlo, hizo por mi algo muy especial, reunió al grupo de amigas y amigos que sabía que yo más apreciaba y los invitó a todos a un bar (como no👀) para que pueda reunirme con todos ellos y hacer una despedida con todas las de ley. Siempre recordaré esto.

Estando a la distancia, he notado como ha continuado siendo el que motiva las reuniones con los compañeros de entonces, hoy amigos. Ha crecido como persona y aún más como profesional, se ha convertido por sus propios esfuerzos en un líder respetado y querido por la gente que trabaja con él.

En las ocasiones que hemos tenido oportunidad de cruzar conversaciones, me ha dicho algo que realmente me llena de satisfacción: "Cuando una persona nueva entra a trabajar, le doy la bienvenida que se merece, porque sigo aplicando tu enseñanza😍".

Aquel día, en aquella hora de comer en que me acerqué a ese muchacho que estaba solo y que parecía tímido, jamás pensé que estaba dando una enseñanza. Solo quise ser amable con alguien que creía que necesitaba compañía y saber que di un ejemplo con ello, al día de hoy me hace tremendamente feliz. Miky, gracias por enseñarme que cada pequeño acto de buena voluntad puede convertirse en un ejemplo, eres una gran persona y te recuerdo siempre con cariño💝.



Comentarios

Entradas populares de este blog

El inicio de mi proyecto Copywriting

Jaime Bonerges Ibañez Alvear

Mi "pata" Wendy