Mi querida MaryMu

No estoy segura de habérselo contado alguna vez, y si no es así se que no habrá motivo para que hoy después de tantos años nuestra preciosa amistad pueda tambalearse. Todo lo vivido después de ello, han sido una serie de buenos y bonitos recuerdos que no dudo sean capaces de perdonar errores de juventud.

Estaba contestando las llamadas que entraban por la centralita cuando iban entrando al área de sistemas una a una las candidatas a reemplazar a mi compañera Marta que iba a ser promovida a otro puesto.  Una de las candidatas era una chica que se veía muy joven y a la que vi cerrar los ojos y mover los labios, me dio la impresión que estaba orando, probablemente para pedir a Dios que le ayude a obtener el puesto si era adecuado para ella. Maritza Maribel Muñoz Márquez fue la última que entrevistaron.

Antes de tomar la decisión el que era mi Jefe, Ricardo, nos reunió a las dos chicas telefonistas y nos preguntó que cual de las chicas que habíamos visto nos había dado buen feeling. Yo, en lugar de responder a esa pregunta, lo que hice fue decirle que la última no me gustaba porque había sido compañera de clase en el colegio, con la que no me relacionaba mucho pero que pensaba que no era buena chica.

Una tía siempre dice esta frase "Dios escribe recto, aún sobre líneas torcidas" y hoy con el conocimiento y fe cristianos que tengo, se que aquella historia la escribió muy bien, porque tal vez la chica que estaba orando no hubiera sido feliz en el ilimitado mundo al que finalmente entró MaryMu, pues el jefe habría visto en ella sus verdaderas cualidades y aptitudes que se contradecían con lo que pude haberle comentado.

Empezamos a trabajar juntas en nuestra pequeña oficina de recepción telefónica y empezamos a recordar a compañeras y situaciones del colegio, cada una con historias que la otra no sabía. porque como he comentado antes no nos tratábamos casi en el colegio, ella era parte de otro grupo.

Nuestra amistad fue creciendo día a día y empecé a ver en Mary todas las cosas que no conocía, una chica encantadora, graciosa, buena persona y extrovertida. Trabajamos algún tiempo contestando llamadas y desahogándonos entre nosotros de la cantidad de gente mal educada y atorrante que llamaba y con el crecimiento de la empresa, nos separamos cuando yo cambié de puesto, pero seguimos siendo muy cercanas y ahora incluso teníamos la oportunidad de comer juntas. Dado que era además una gran profesional, no tardó  mucho en ser promovida a otra área.

Una de las escenas de nuestra época de trabajo que más recuerdo, es cuando en una fiesta de fin de año después de todo el palabrerío de los jefes empezó la música y a mi me picaban los pies por salir a bailar y los hombres estaban "apendejados", nadie salía a la pista, agarré a mi MaryMu de la mano y empezamos a bailar las dos (ella super avergonzada), pero al final fue el pistoletazo de salida para que la gente se anime. Esta acción hizo que empezaran comentarios y bromas sobre nosotras durante unos cuantos días.

Durante ese tiempo estaba ya MaryMu en romance con el que sigue siendo hoy el amor de su vida "El colombiano rico" como ella le decía (y supongo que aún se lo dirá), y estuve a punto de ser la causante de una desgracia en esta pareja por incitarla a que haga algo que a él no le hizo mucha gracia. Fuimos a una de las fiestas que se organizaba cada año por el cumpleaños del Dr. Egas que se celebró en General Villamil y un grupo decidimos quedarnos y no volver a la ciudad esa noche.

Mary estaba ya subida en el autobús para marcharse y yo le di un estirón y la bajé. Casi llorando mi chica, viendo que ya no podía hacer nada para solucionarlo, decidió hacerse al dolor y prestarse a la diversión con el grupo que nos quedamos. Esta insensatez de mi parte, le costó una fuerte discusión con su chico, en la cual finalmente tuve que participar para asumir la culpa. Al final, todo salió bien y el Colombiano rico de mi amiga en lugar de odiarme, empezó a confiarme a su flaca para que se la cuide.

Fui testigo y confidente de muchas de sus historias y me siento feliz de saber que hoy en día forman una de las parejas más hermosas que conozco, tanto en ese tiempo como ahora no había conocido a dos tortolitos que se quieran tanto, que hayan sido capaces de sacrificar tantas cosas por su amor y demostrárselo el uno al otro de una manera tan linda.

Hoy tienen dos hijas preciosas que son fruto de amor fuerte y real. Una de las tantas cosas que duelen cuando emigras, es el no poder participar en los momentos especiales de la vida de tus seres queridos, con lo que me hubiera gustado estar en su matrimonio. Habría sido tan hermoso poder presenciar ese momento que no era más que la reconfirmación de un amor enorme que iniciaron tantos años atrás.

La chica que era de un grupo contrario al mío al colegio, pasó a ser una de las personas más queridas de mi vida. El volver a encontrarnos, a pesar de que yo intenté evitarlo, ha sido solo una demostración más de que cuando Dios te pone a las personas delante, es porque esa persona debe estar en tu vida, te tiene que dar una lección y dejar en tu vida recuerdos imborrables que son parte de la nostalgia bonita que sientes cuando echas de menos tu tierra y tu gente.

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