El compa Omar (a) Virabarco
Mi compita Omar, no es que seamos compadres de verdad, pero dentro del grupo que formamos como yuntas, empezamos a compadrearnos entre todos, así que se quedó con la chapa del Compa.
Amigo íntimo del amigo-hermano que me dio la vida, nos conocimos en el mundo sin límites y a nuestra salida de la empresa, continuamos nuestra amistad con el mejor grupo de amigos que alguien pueda tener.
Entre algunos de los recuerdos que tengo más de una vez me salvó de gallos-bellos que en las fiestas buscaban propasarse o de algún feo que intentaba engatusarme. Incontables las veces que me salvó de situaciones inadecuadas y como no, de una que otra borrachera cuando ya no contaba yo con mis cinco sentidos.
Siempre "tirando el anzuelo" a toda trucha que se le cruzara por el camino (expresión suya, para análisis de los lectores), no le hacía feo a nadie jajaja... Fue parte del mejor tiempo de mi vida, esa época en que después de una separación sentimental uno necesita de amigos que te eleven los ánimos y te ayuden a ocultar escenarios que quieres dejar en el pasado.
Siempre que su sonrisa tan sincera, tan encantadora, haciendo clan con su pana del alma, salir con Omar era alegría garantizada; aunque no le voy a echar todas las flores, porque lo cierto es que en más de una ocasión nos dejó tirados por irse detrás de una de sus truchas.
No puedo ni recordar la cantidad de apodos que le ponían, pero ese tan pero tan raro, se me ha quedado grabado a fuego en la mente. Hasta el día de hoy no se el motivo ni que significa, pero con toda seguridad llevaré el recuerdo del "Compadre virabarco" aún cuando el Alzheimer toque a mi puerta.
Trabajador incansable, padre amoroso de sus hijos, y amigo de sus amigos. Ahora además abuelito chocho. Si bien es cierto que recuerdos compartidos con mi querido amigo Omar tengo de sobra, uno de los más especiales aun cuando haya sido corto, fue cuando hizo todo lo que pudo para llegar a darme un abrazo en el aeropuerto de Newark. Que un amigo sea capaz de cruzar una ciudad enorme como es NY solo por verte, eso queda grabado a fuego en tu corazón.
Ahora mismo no se muy bien como está, creo que no está pasando un buen momento, pues a pesar del tiempo y la distancia siempre nos hemos mantenido en contacto, pero está lejano, escueto en palabras y limitado en sus apariciones en nuestro grupo de WhatsApp.
Le deseo siempre lo mejor y en mis oraciones le tengo presente, espero que la vida me permita darle más abrazos y compartir más risas. Omar es de esos amigos que no quieres que desaparezcan de tu vida, aún en la distancia.



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